El asedio luso y leonés de la ciudad almohade de Badajoz

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Existen acontecimientos que se pierden en la bruma de la Historia. Es la labor del historiador recuperar esos fragmentos esparcidos por el pasado, limpiarles el polvo y presentarlos a los públicos, tanto investigadores como curiosos de la materia. Es esta nuestra misión con este texto, no presentar un artículo académico, sino ofrecer al curioso una serie de claves sobre el acontecimiento en  cuestión y una serie de obras donde puedan encontrar toda la información sobre el momento en sí.

Durante la Edad Media muchos y numerosos acontecimientos llegaron a convertirse en leyenda y tras ella, en mito. El Cid Campeador, Roldán, los amantes de Teruel,  Guzmán el Bueno y un largo etc., pero no solo personajes, sino también acontecimientos, sobre todo relacionados con los hechos de armas y la lucha contra el Islam. Sin embargo ha habido otros hechos, igualmente insólitos e importantes que se han perdido en el tiempo, como por ejemplo el asedio de portugueses y leoneses al mismo tiempo y enfrentados a la ciudad de Badajoz, defendidas por los almohades en el año 1169.

Durante esos años el poder almohade se encontraba inmerso en una serie de luchas por mantener su hegemonía en la Península ibérica luchando contra Ibn Mardanis en Andalucía y Murcia. Este hecho fue aprovechado por Alfonso I de Portugal para, contratando a Gerardo Sempavor, hacerse con grandes territorios en la actual Extremadura. De hecho Gerardo llegó a tomar para el monarca luso “durante un breve periodo de tiempo, en 1165, las plazas fortificadas de: Trujillo, Évora y Cáceres; y al año siguiente, las fortalezas de Montánchez y Serpa”[i]. Estas ciudades cayeron debido a la forma que tenía el caudillo lusitano de hacerse con ellas:

“El perro [Giraldo] caminaba en noches lluviosas y muy oscuras, de fuerte viento y nieve, hacia las ciudades, y había preparado sus instrumentos de escalas de madera muy largas, que sobrepasasen el muro de la ciudad, aplicaba aquellas escaleras al costado de la torre y subía por ellas en persona, el primero, hasta la torre y cogía al centinela y le decía “Grita como es tu costumbre”, para que lo sintiese la gente. Cuando se había completado la subida de su miserable grupo a lo más alto del muro de la ciudad y combatían al que encontraban y lo robaban y cogían a todos los que había en ella cautivos y prisioneros”[ii]

Este fortalecimiento del poder portugués en la zona provocó las iras del monarca leonés Fernando II, quien vio en este avance conquistador portugués la quiebra del derecho de expansión territorial fijado en Sahagún (1158) entre Castilla y León unos años antes y que estipulaba la actual Extremadura como zona de influencia leonesa. Influencia que vacilaba e incluso se veía amenazada por Gerardo, quien se propuso tomar la ciudad de Badajoz.

“Esta localidad [Badajoz] constituía sin duda un importante centro de dominio almohade, de modo que tanto su guarnición como su número de habitantes no puede ser comparable a la de las pequeñas fortalezas o nidos de águila.”[iii]

Por tanto, y como represalia Fernando II encaminó sus pasos hacia la capital pacense para evitar la toma de la ciudad por los portugueses. Este hecho se convirtió en un acontecimiento verdaderamente inédito, por un lado los portugueses, a la llegada del monarca leonés, se encontraban asediando la ciudad y la guarnición musulmana y por otro, los propios leoneses sitiaron igualmente a los portugueses dentro de la ciudad creándose un doble sitio por dos ejércitos diferentes liderados por los monarcas de sendos reinos y una guarnición interior enemiga.

A la hora de la llegada de Fernando II los portugueses ya controlaba más de la mitad de Badajoz gracias al ataque nocturno realizado por Gerardo aprovechando la oscuridad de la noche, aunque aún quedaba por conquistar la alcazaba, el verdadero corazón de la ciudad. El desarrollo de los acontecimientos tras la llegada de los leoneses aún sigue discutido debido a la oscuridad que rodea el acontecimiento, aunque en la Crónica General de España se menciona que:

“…En el veynte y tres años del reinado del rey don Ferrando –que fue en la era de mill e dozientos e diez nueve años- el rey don Alfonso de Portugal (…) saco su hueste y se fue sobre Badajos (…) El rey don Ferrando luego que lo supo saco su hueste e fue sobre el rey de Portugal: e poso a una legua de la villa. Los cavalleros del rey don Alfonso dixeron: Señor, hevos aquí el rey don Ferrando do vine sobre, vos con gran hueste. El rey don Alfonso les dixo: Pues armemosnos e vayamos a el al canpo. El rey don Alfonso seyendo ya armado, firio el cavallo de las espuelas e fue por salir por la puerta. E el portero cuando abrio la puerta no empuxo el berrojo adentro. El rey saliendo muy recio por la puerta fue a dar de la pierna en el cerrojo e quebrose la pierna. Esto fue por el pecado quel fiziera contra su madre. E cayo luego fuera de la villa en un centeno que y avie. Don Ferrand Ruys, el castellano, que lo vio fue para el rey don Ferrando e dixole. Señor, aquí yaz el rey don Alonso con su pierna quebrada: e prendezle. E fue luego preso e levado al rey don Ferrando…”[iv]

La crónica nos plantea un escenario donde hubo una batalla campal entre los portugueses y los leoneses a la llegada de este último, batalla donde el rey portugués fue herido y tomado como prisionero, sin embargo existen otras evidencias documentales que niegan este hecho y plantean la herida del Alfonso I antes de la batalla: “…E tan rresçyo entraron por las puertas de la villa que se quebranto el rrey de Portogal la pierna en el cerrojo de las puertas de la villa…”[v]. Sin embargo la visión más aceptada sobre lo sucedido sigue siendo la dada por Sahib al-Sala, historiador de Beja y contemporáneo de los hechos quien narra:

“…por un lado escondido, que no conocieron los cristianos, compañeros de Ibn al Rinch (Alfonso Enríquez) y cuando se convencieron de la llegada de Fernando, el Baboso, y de la persistencia de la guerra en él e Ibn al-Rink, abrieron este agujero y salieron todos por él a la puerta próxima de las puertas de la ciudad y la abrieron y metieron por ella el ejército de Fernando (…) y lucharon en el interior de la ciudad con los cristianos; y los almohades sitiados ayudaron a los compañeros de Fernando (…) y huyó Ibn al-Rink fugitivo y vencido, y cuando quiso salir por la puerta de la ciudad de Badajoz, inquieto y presa del miedo violento, estaba la barra de la puerta de la ciudad atravesada (…) y se apresuró el maldito Ibn- al-Rink en la salida, y en la prisa por huir y abrirse camino, rompió la barra de la puerta su muslo derecho, y cayó en el sitio desvanecido, y lo transportaron los infieles, sus compañeros, al lugar conocido por Caya, en las cercanias de Badajoz, y lo siguieron los caídes de Fernando, el Baboso, ya mencionado; lo condujeron preso ante él…”[vi]

 De todos modos fue Fernando II quien venció en la batalla y tomó como prisioneros al monarca luso herido y a Gerardo, a quienes cedió a cambio de valiosas plazas en la zona. Sin embargo la victoria no fue duradera ya que la ciudad fue retomada por los almohades muy poco tiempo después y una vez pudieron permitirse centrar sus esfuerzos bélicos en la recuperación de la plaza pacense.

Sea  como fuera “no cabe duda de que el personaje que representa con mayor justeza la figura del escalador nocturno capaz de hacerse con el control de un punto fuerte en el curso de un asalto por sorpresa, es la de Gerardo Sempavor”[vii] quien y“es cierto que sólo pudo hacerse con el control de una parte importante de los muros de la ciudad, puesto que la guarnición almohade se refugió en la alcazaba, y la llegada de las tropas leonesas de Fernando II acabó con su intentona”[viii] logró hacerse con ella mediante la sorpresa de un ataque nocturno llevado a cabo con una escala y un pequeño grupo de hombres. Que, con su arrojo y valentía pudo y desde luego formó una realidad histórica llegada hasta nuestros días donde finalmente fue León quien tomó Badajoz de manera definitiva en el año 1230 por el monarca Alfonso IX.

Para saber más:

  • GARCÍA FITZ, F. Castilla y León frente al Islam. Estrategias de expansión y tácticas militares (Siglos XI – XIII). Universidad de Sevilla. Sevilla. 1998.
  • TERRÓN ALBARRÁN, M (dir). Historia de la Baja Extremadura, Real Academia de Extremadura de las Artes y las Letras, Badajoz, 1986.
  • SOUSA PEREIRA, A (2008). Geraldo Sem Pavor. Um guerreiro de fronteira entre cristãos e muçulmanos, c. 1162-1176. Oporto: Fronteira do Caos Editores Lda. 2008.


[i] LOMAS, Derek W. La Reconquista, Crítica, Barcelona, 1984, p. 149

[ii] GARCÍA FITZ, F. Castilla y León frente al Islam. Estrategias de expansión y tácticas militares (Siglos XI – XIII). Universidad de Sevilla. Sevilla. 1998, p. 218,en IBN SAHIB AL-SALA, Al-Mann, p. 137.

[iii] GARCÍA FITZ, F. Óp. Cit, p. 220.

[iv] Crónica Geral de Espanha Edición crítica de Luis Felipe Lindley Cintra, vol. I, Impresa Nacional, Casa de la Moneda, Lisboa, 1951, pp. CDLXXXI-CDLXXXII. La versión de la Crónica de los Once Reyes y la IV Crónica Breve sobre este mismo asunto se puede consultar en CATALÁN MENENDEZ PIDAL, D.: De Alfonso X al conde de Barcelos, Gredos, Madrid, 1962, pp. 261-262. La misma descripción de los hechos la encontramos en la Crónica de Alfonso Enríquez (Chronica do muito alto e muito esclarecido principe D. Affonso Henriques primeiro Rey de Portugal, op. cit., pp. 54-55).

[v] CATALÁN MENENDEZ PIDAL, D.: De Alfonso X al conde de Barcelos, Gredos, Madrid, 1962, pp. 262, 263

[vi] TERRÓN ALBARRÁN, M.: Extremadura musulmana. Badajoz (713-1248), op. cit., pág. 473.

[vii] GARCÍA FITZ, F. Óp. Cit. 1998, p.218.

[viii] GARCÍA FITZ, F. Óp. Cit, 1998.p. 220.

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